La telefonía pública, entendida como el servicio telefónico fijo de acceso libre al público en general, nace en el mundo como consecuencia de la demanda insatisfecha de los servicios telefónicos. Es decir, los costos de prestación del servicio telefónico a través de líneas residenciales o comerciales eran demasiado elevados y consecuentemente los precios resultaban inaccesibles por parte de la gran mayoría de la población. Basada en el principio de compartición de los recursos, la telefonía pública constituyó una solución temporal a esta problemática. Argentina, como no podía ser de otra manera, no escapó a esa realidad. Con el paso de los años, la evolución tecnológica, la economía de escala y otros factores produjeron una reducción de costos suficiente como para dar satisfacción a la demanda retenida.
Sin embargo, este fenómeno no implicó la desaparición de la telefonía pública como servicio, ya que otras ventajas de la misma la hacen valorable hasta hoy.
En Argentina encontramos tres modalidades de prestación del servicio de Telefonía Pública: su prestación por medio de aparatos telefónicos públicos ubicados en la vía pública o lugares cerrados de libre acceso por parte de cualquier persona; la prestación en la modalidad denominada semipúblico, y una tercera conocida como locutorios.
Dentro de la primera modalidad, se encuentran los telefónicos públicos alcancía (TPA) conectados a la red pública, capaces de tasar en forma automática las llamadas y que permiten realizar o recibir llamadas telefónicas. El aparato está ubicado en la vía pública o en instituciones públicas como hospitales y son provistos, mantenidos y explotados por una compañía telefónica.
Estos aparatos resultan útiles para realizar reclamos por falla en las líneas residenciales, ya que no resulta posible hacerlo desde la propia línea averiada.
El sistema de tasación está concebido de modo tal que la tarifa está regulada y sólo depende de la clave tarifaria correspondiente al destino y no incluye en ningún caso cargos adicionales, como por ejemplo cuando se llama a un celular.
La característica más significativa de esta modalidad de telefonía pública es el hecho que permite realizar llamadas de emergencia (bomberos, policía, ambulancia, etc.) de manera totalmente gratuita.
Son semipúblicos cuando un prestador otorga a un tercero sin licencia, normalmente un cliente, la explotación y el mantenimiento del aparto. Estos aparatos suelen ser más pequeños que los TPA y, al igual que aquellos, son capaces de tasar las llamadas. Dentro de esta categoría existe una clase particular denominada Servicio Semipúblico de Larga Distancia (SSPLD), que como su nombre lo indica, tiene características similares pero cumplen una función de mayor importancia porque suelen ser el único medio de comunicación telefónica de pequeña poblaciones.
El tercer modo en que se presta el servicio de Telefonía Pública en nuestro país es a través de los llamados Locutorios. Se trata de locales comerciales que ofrecen el servicio de llamadas telefónicas, envío o recepción de FAX y servicios accedidos vía Internet, como navegación por sitios web, mensajería y correo electrónico. En general tienen más de un teléfono (o cabinas telefónicas) y PC’s en servicio, y su explotación es realizada por un prestador con licencia otorgada por la autoridad de aplicación.
Durante el año 2008, de un total de 176.690 líneas de telefonía pública, el 54% correspondía a líneas en la vía pública y el 46% a líneas en locutorios.
Estos locutorios resultan particularmente útiles para personas que se encuentran fuera de su ciudad de residencia, ya sea en viaje de negocios o por diversos motivos, ya que desde estos locales pueden realizar llamadas locales o de larga distancia a costos razonables, es decir sin necesidad de usar su teléfono móvil. Asimismo, resultan prácticos a la hora de necesitar enviar un FAX o utilizar el correo electrónico.
Si bien estos servicios pueden ser accedidos desde hoteles, existe una sensible diferencia de precios con respecto a los Locutorios.